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La ansiedad es una respuesta de anticipación ante estímulos o situaciones que ponen en peligro el equilibrio biológico y/o psicológico de la persona. Es una respuesta normal y adaptativa que prepara al individuo a actuar, por lo tanto no debe ser considerada en sí misma como patológica.

Se torna patológica cuando es excesiva y la persona no consigue adaptarse adecuadamente a las circunstancias en que se encuentra. Se traduce en tiempos prolongados de preocupación, tensión, malestar e hipervigilancia, acompañados de fuertes cambios fisiológicos como sudoración, palpitación, dificultades para respirar, para dormir, entre otros.

¿Qué efectos puede producir?

Puede afectar significativamente la vida normal de la persona en tanto dificultad para concentrarse y/o malestar corporal, insomnio, disfunciones sexuales, inquietud, depresión, entre muchos. El rango es amplio y debe entenderse la ansiedad en este sentido como la base para muchos síntomas que afectan las actividades cotidianas, el bienestar del individuo y sus relaciones con otros.

¿Cuáles son sus causas?

Dado que el rango de trastornos de ansiedad es amplio, cursarán de forma distinta, en cuyo caso cada individuo presentará distintas experiencias de cada uno, e incluso de ello dependerá el tratamiento a seguir.

Primero habría que distinguir la ansiedad como rasgo de personalidad, acompañando a la persona a lo largo de toda su vida como modo general de responder ante las diversas experiencias que atraviesa, lo que entonces se llamaría el trastorno de ansiedad generalizado.

En los demás casos, las personas no sienten que sea algo que haya formado parte de su forma de ser, sino algo nuevo y extraño. Como algunos, en que se ha sufrido un acontecimiento importante traumático que desencadena estas respuestas y luego les sea difícil de superar por sus propios medios, como sería el caso del trastorno de estrés postraumático.

Sin embargo, la mayoría no suele saber de dónde proviene la ansiedad, sino que ha ido en aumento a lo largo del tiempo o durante ciertos períodos de tiempo, dificultándoles llevar su día a día o sus relaciones como solían hacer.

Además, puede ir acompañada de ataques de pánico (crisis de ansiedad súbitas), fobias o incluso depresión. Esto es, cursa con otros síntomas que dependiendo del caso, son focalizados en determinadas situaciones como ocurre en el trastorno de ansiedad social.

Tratamiento

El tratamiento para los tipos de trastorno de ansiedad varía de acuerdo al tipo que se presente. El terapeuta entonces lleva a cabo una evaluación de los síntomas que presenta el individuo, sus características y en función de los ellos, propone un tratamiento que considere se adecúe a las circunstancias particulares de la persona.

Suelen ser tratables, y las personas recuperan con el tiempo una nueva forma de estar en las diversas situaciones de su vida y a manejar de forma más coherente sus relaciones sociales y laborales